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Construye tu historia de marca [Podcast]

By mayo 28, 2018 No Comments


Las marcas necesitan a profesionales (storytellers y brand journalist) capaces de escribir la historia de su empresa y sobre todo que sepan saber contarla. Pero una vez impactado nuestro usuario no podemos menospreciar la experiencia de cliente. Empresas como Netflix o Amazon han puesto el listón alto.

Los perfiles profesionales en las empresas están cambiando para adaptarse a los nuevos tiempos. Dentro de los departamentos de marketing de las empresas cada vez es más frecuente que las marcas fichen a Brand journalists (periodistas de empresa) o a responsables de storytelling. El motivo es que las marcas necesitan a profesionales capaces de escribir la historia de su empresa y sobre todo a profesionales que sepan saber contarla. ¿Y por qué? Pues porque el poder de las historias de marca es mucho mayor al de cualquier producto o servicio. Su impacto es más notable en un mundo saturado de ruido e información en el que se desenvuelve el usuario. Además, las historias permiten crear vínculos emocionales entre el consumidor y la marca. Y cuando un consumidor te quiere y se convierte en tu fan, es tuyo.

Ahora bien, ¿para siempre? Evidentemente no. La conocida experiencia de usuario es clave. Y en esto nos dan una gran lección marcas como Netflix o Amazon. ¿Serías suscriptor de Netflix si cuando decidieras irte te dijesen que tienes que pagar todo el año igualmente porque te has suscrito? ¿Comprarías en Amazon si te rechazase devolver un producto? Parte del atractivo de Netflix reside en que permite a las personas entrar y salir de su plataforma de abonados cuando lo consideren conveniente. Amazon te pone delante todas las facilidades del mundo para imprimir la etiqueta de devolución y así puedas reembolsar aquello con lo que no estas satisfecho. Este concepto de dar libertad del usuario y, sobre todo, de ponerlo en el centro de la ecuación no es algo habitual para las marcas. Son muchas las que todavía consideran que lo que hacen ya es suficiente para garantizarse una vida de lealtad de sus clientes. E ignoran que lo que sus clientes esperan no es menos que lo que ya les da Netflix o Amazon. Estos son ahora los estándares de satisfacción. Y aquellas marcas que sigan sin verlo, están condenadas a la irrelevancia.